El almuerzo había finalizado quizás con mucha rapidez, y poca alimentación para Alana, pero al menos Edur consiguió que la pelirroja le aceptara un café.
— ¿En qué piensas? — preguntó Alana de repente, rompiendo el silencio que entre ellos flotaba, pues había notado la expresión pensativa de Edur mientras miraba a través del vapor de su café.
— En Benjamín, su madre y su prometida. — respondió el Alpha sin rodeos, su tono de voz era bajo, pero la gravedad de sus palabras hizo que Alana se tensa