Me sentía extraña, ansiosa, necesitada, era una sensación rara, sabía y conocí a la perfección lo que era desear un abrazo, una caricia, pero jamás había sentido lo que mi cuerpo siente en este momento, Osiel quita mi ropa y debo morder mi lengua, porque solo quiero que me toque mas que esas simples caricias, y cuando al fin lo hace, mi cuerpo se calma, mi respiración se normaliza, siento que regreso a ser yo, pero entonces Osiel restriega su pene en mi abertura, lo vi, es grande y ancho, tanto