El sol estaba en lo alto del cielo, brillando en todo su esplendor, cuando finalmente Anne señaló a Tom el rincón del desván donde se encontraba el antiguo ático. Hacía años que nadie había entrado allí, y el polvo era notorio solo al subir por la escalerilla. También notó que los muebles acumulados cubrían cada rincón. Él, con curiosidad y determinación, se adentró en aquel espacio olvidado por las dueñas del hogar y quizá hasta por Dios. Sentía la emoción de descubrir lo que se encontraba más