Hablaron bastante y la intimidad pareció intensificarse. Ya para esa noche, luego de una cena que había sido exquisita, y a medida que la última copa de vino desaparecía en sus labios, la tensión en el aire parecía intensificarse. Cómo si un hilo delgado de deseo los uniera de forma invisible. Él parecía por primera vez coincidir con ella, saber lo que quería y desear dárselo. Sin decir una palabra más, solo la miró. Y un deseo profundo y genuino, más allá de la atracción física, podía notarse