La mansión de los Hamptons brillaba bajo las luces cálidas que iluminaban la noche. Los invitados, vestidos con elegancia, se movían por los salones con copas de champán en mano, las conversaciones llenas de risas y murmullos sobre negocios, moda y los últimos rumores. Miranda, deslumbrante en un vestido rojo que acentuaba su figura, se encontraba junto a un pequeño grupo de conocidos, su sonrisa un tanto tensa mientras miraba de reojo a Seven. Él estaba al otro lado del salón, atrapado en una