Por un lado, una fuerte tormenta caía sobre la ciudad, sacudiendo las ventanas con ráfagas de viento y lluvia persistente. Por otro lado, dentro de la casa, el ambiente también era tenso. Mariposa intentaba una vez más acortar la distancia que la separaba de Maggie, aunque la tarea parecía imposible. —¿Quieres que prepare algo caliente? —preguntó desde la sala. —No tengo hambre —respondió Maggie, sin apartar la vista de su celular. Mariposa suspiró, dejando la taza sobre la mesa. Cada día hacía