Unos días después, el sol de la tarde comenzaba a colarse entre los árboles del parque, pintando de dorado el césped y tiñendo de calidez la brisa primaveral. Mariposa sostenía la pequeña mano de Momo, el hijo menor de Seven, mientras cruzaban el sendero hacia el sector de juegos. El niño, inquieto y feliz, tironeaba de su brazo para soltarse. —Ve con cuidado —le advirtió ella, sonriendo, mientras él salía disparado hacia el tobogán como una flecha. Lo observó correr con esa mezcla de ternura y