Luego de hablar con Dante, su intención de charlar con Solana se vio interrumpida por un tema de trabajo, que demandaba su atención así que lo postergó y lo que quedó del día la evitó aunque los intentos de la joven por avanzarla eran más que obvios ella hizo todo lo posible por ignorarla, incluso se encerró en su cuarto con la bebé para poder evadirla mejor. Sin embargo al otro día, la cuestión se hizo insostenible cuando le hizo una insinuación delante de su ama de llaves durante la comida lo que la orilló a, después del almuerzo que habían tenido, ir a su habitación. Claro que cualquier intención de cortar con ese vínculo enfermo dio por tierra en cuanto entró al cuarto de la muchacha. Ella prácticamente se le abalanzó y la carne de Adriana era más débil de lo que le hubiera gustado. — Sabes que acá puedes ser muy feliz... conmigo... — le decía mientras la besaba y metía la mano bajo su falda para buscar su clítoris y acariciarlo como sabía que a ella le gustaba. — Por favor…espera