Una gran decepción.
Zoe respiró profundamente luego de haber observado la pantalla de su teléfono, quería que Isaías volviera a llamar, porque según ella ansía saber más sobre la conversación que sostuvieron él y Harold, pero muy en el fondo la realidad es que eso solo es una excusa débil que se da a sí misma para no aceptar que le está gustando el juego; escuchar su voz, y la manera en la que le habla descaradamente le crea un tipo de fascinación extraña.
«Ese es un pervertido», bufó irritada, porque considera qu