Entre la amistad y el deber.
En el calabozo de la manada se encontraba Stuart totalmente debilitado con quemaduras profundas de tanto agarrar los barrotes de plata, puesto que la desesperación del encierro lo estaba aturdiendo y ansiaba que Isaías fuera a verle, pero siempre que pedía ver al alfa los custodio no les prestaban atención.
—Stuart…— se asombró cuando Isaías lo nombró.
E Isaías jadeó impactado debido a que no pensó que su amigo estaría tan destrozado en poco tiempo, pero ahora verlo así con los labios resecos y