Un juramento que cumplir.
—Señor, ¿qué tal si buscamos a Isaías y lo encerramos? Así, la chica no correría el riesgo de morir por depresión — expuso el beta real con voz trémula y a Jared su opinión le desagradó, por lo que frunció el ceño con mirada profunda, se levantó incómodo y dejó claro:
—¿Y supones que eso me mortifica? Bien me interesa esa chica, pero si muere, son problemas suyos porque no mantendré a ese parásito vivo para que pueda levantarse en rebelión. No correré el riesgo.
El beta salió del despacho sin