Ritual en peligro.
Zoe no quiso cenar, aunque ansiaba pasar tiempo con sus padres, después de no verlo por tanto tiempo necesitaba de ellos. Sin embargo, prefirió quedarse en su aposento, puesto que con el malhumor que se carga, analizó que lo mejor era no arruinar el apetito de todos.
De repente, hubo un golpe suave en la puerta y, antes de que pudiera responder, Isaías entró en la habitación con una bandeja llena de comida y se levantó de inmediato, molesta por su presencia.
Isaías le sonrió y le tendió la ban