Desesperación de una loba acorralada.
Isaías, acababa de terminar una reunión importante con sus hombres. Y con Zoe en sus pensamientos se dirigió al calabozo donde tenía al prisionero capturado y a Ross la criada de Kira. Decidió que era hora de enfrentarse a ellos y ordenó a sus subordinados que llevaran a los prisioneros ante él.
En la sala de interrogatorios, Isaías se sentó en una silla mientras observaba a sus cautivos arrodillados frente a él y el hombre, aún se mostraba con cierta arrogancia
—¿Sigues exigiendo tu muerte? —