Federico ya había tomado dos tragos mientras esperaba a Renata en una mesa del bar del hotel. A las 20:00 en punto, ella apareció con un vestido rojo muy similar al que Elizabeth había usado aquella noche en la ópera. Solo que este era más corto. Lo había elegido a propósito. Quería atraerlo, seducirlo… ¿y de qué otra manera, si no era imitando a la única mujer que él amaba con devoción?
Avanzó hacia él moviendo las caderas con deliberada sensualidad. Federico la vio acercarse. Era hermosa, y ha