El sonido del celular la despertó. Atendió aún medio dormida.
—¿H…ho…hola? —dijo sin mirarlo.
—¿Aún duermes? Veo que los aires marítimos te hacen bien. —La voz de Alfonso sonaba alegre y tranquila.
Se incorporó un poco. Tenía su largo cabello enmarañado y los ojos hinchados.
—¡Oh, sí! Dormí muy bien. —dijo, asombrada.
Alfonso notó que estaba más animada, y eso lo tranquilizó.
—Mercedes me dijo que anoche se quedó contigo.
"A, con qué esas tenemos… cualquier excusa es buena para estos dos. Ahora