Pablo observaba a la joven. Aunque ella no lo rechazaba y lo trataba con cariño, la sentía cada día más distante, y eso solo podía significar una cosa: Federico había logrado enamorarla nuevamente.
¿Pero qué demonios tenía ese hombre que él no tuviera? Se sintió tan decepcionado, que esta vez no pudo ocultarlo.
—Pablo… ¿qué te pasa? De pronto, tu expresión cambió —preguntó Lizzy, preocupada.
—Liz, dime la verdad. ¿Amas a ese hombre? Quiero saberlo —la interrogó con angustia.
Ella bajó la mirada