Pasaron los dos días y, tal como Martín lo había anticipado, Elizabeth recibió el alta médica con la condición de realizar un control en una semana.
Ambos acordaron volver al consultorio en el plazo estipulado por el médico.
Federico aún conservaba la esperanza de que Lizzy quisiera volver con él a la mansión, pero apenas subieron al auto, ella fue clara:
— Llévame a casa, por favor —dijo sin mirarlo.
El viaje fue un silencio insoportable. Ninguno dijo una palabra. Federico estaba cansado de sup