Mi casa estaba llena de personas. Todas venían a dar el pasame por la muerte de mi Ángel. No quería que nadien me viera. No quería ver a nadie, quería estar sola. En silenció entro por la puerta trasera sin que nadie lo note, todas las personas están en el comedor y eso me da ventaja de subir las escaleras a mi habitación. Escuchaba susurros mientras subía las escaleras y cuando llego a él lugar de donde provienen me quedo viendo la escena.—Esto no va a funcionar más—dice mamá cerrando los ojos mientras papá hace sus maletas.—Lo sé, y mañana mismo me iré— las palabras de papá son como un balde de agua fría cayendo sobre mi.—¡No!— intervengo. Ellos me miran-–Por favor no—suplicó— Papá no puedes irte— miro a mamá— no puedes dejar que se valla mana por favor.–Lo siento liza—dice mama.—Papa— mi barbilla tiembla.—Tu madre tiene razón, esto no funcionará más pequeña—me lanzo sobre sus brazos y lloro sobre su pecho— la decisión ya esta tomando mi niña hermosa.—Por favor no—suplico—No
Mis ojos se abrieron de golpe cuando senti unas manos tocar mis piernas, y mi cuerpo. Sentía miedo y asco de verlo. Quería levantarme y quitarme a este hombre de encima. Pero no podía, era súper pesado, necesitaba gritar. Gritaba, gritaba tan fuerte que sentía mis cuerdas vocales desgarrarse. Sus asquerosas manos sucias tocaban mi cuerpo y tapaban mi boca, mientras desgarraba mi ropa. Me tenía presionada bajo su gigantesco cuerpo. Mordía su mano tratando de que me soltara, pero parecía no afectarle en lo absoluto. —¡Auxilio!— tuve la oportunidad de gritar cuando quito la mano de mi boca y quitaba mi short. Me tenía desnuda bajo de él. El me da una bofetada volteando mi rostro y volverme a callar con su mano— Por favor no— suplicaba entre dientes con su mano en mi boca. —Grita todo lo que quieras niña linda— susurraba mientras rompía mi camisa y besaba mi cuerpo desnudo— Nadien te escuchará. Me sentía impotente, quería ser lo suficientemente fuerte para quitarlo de encima mío. No
Un año después:Todos esperaban por mis palabras. Había pedido a todos que vinieran, porque quería decírselo en persona antes de hacerlo. —Me iré— trago saliva— Me iré del país.Todos me miran como si estuviera loca. Pensarían que es una broma o un juego, pero no lo era. Necesitaba irme y dejar de estar aquí. Su ausencia estaba presente en todos lados. —¿Estas loca liz?—pregunta Sebastián.—No Sebas, me iré por un tiempo.—¿Cuanto tiempo?— pregunta mamá.—No lo sé mama, unos meses, no lo sé, solo necesito irme—cierro los ojos— Necesito paz, tranquilidad mamá y nada va a detenerme. Necesito irme y tratar de superar esto— golpeo mi pecho.Me iría, me iría con Claris, necesitaba un psicólogo y ella era perfecta. Mi abuela Claris era la mejor psicóloga y con ella me sentía bien. Por lo menos eso creía.Mamá me abraza y yo me dejo abrazar. Algún día quizás lo supere y pueda estar bien.****Estaba haciendo mucho frío, el tiempo estaba nublado y el césped estaba húmedo. Había pasado toda
Sus manos quitaban cada prenda de mi cuerpo dejándome completamente desnuda. Estaba bajo su cuerpo mientras gritaba de deseo, sus dedos jugaban con mi clitoris y me penetraba con ellos. Me sentía en el cielo, extraña su contacto y su cercanía, sus besos y sus dedos mágicos. Mordía mis labios y besaba mi cuerpo. Su contacto me estaba matando me sentía como nunca antes. Su sola mirada me llenaba de orgasmos y mi pelvis se alzaba por si sola cuando el sacaba sus dedos. Me tocaba y mi cuerpo era de él, no podía pensar ni lo que hacía en el momento, solo me dejaba llevar por los deseos que el me está provocando y no podía aguantarlo. —Matthew— suplico. —¿Dime lo que quieres gatita?— su voz era cargada de deseo y yo no podía hablar. Pero sabia que si no lo hacía el no me daría lo que quería. Necesitaba sentirlo, que me llenará de su masculinidad y sentir su eyaculación. —Te necesito, llename de ti— las palabras salían en súplicas. El lo hizo empezó a llenarme de su polla mientras salí
Llevo media hora en el aeropuerto de "Catana-España" mi país, donde crecí, me crié, viví buenos momentos al igual que malos, y a la que de igual manera abandoné hace cuatro años, queriendo y pensando qué marchándome encontraría la paz, el amor y eliminaría todo sentimiento de culpabilidad. Pero no pude, estuve tranquila pero no como quería, quería volver a ser aquella Eliza que nada la detenía.A veces pensamos que huir es la mejor manera de aliviar el dolor, pero no, es todo lo contrario, ayuda a fortalecerlo y marchita el alma.Y eso fue lo que pensé.Pensamos que la vida es fácil sin antes conocer sus piedras. ¡Aún no sé por qué acepté!¿No sé por qué acepté venir?Porque estás loca.No ayudas.Pensarán que soy una cobarde, una flipada, por no enfrentar mi pasado y huir... pero nadie sabe las goteras de una casa hasta que las vive.Suspiro mentalmente, mientras dirijo la mirada a mi teléfono y entro en Facebook. Pasó miles de fotos de personas conocidas y desconocidas, pero no me
—Gracias— le canceló al taxista y salgo corriendo.Mierda, ¿cómo hacen esas mujeres que corren en tacones tan fácilmente?Práctica.Si, eso es algo que yo no tengo.¡Esto es horrible!Había demasiado tráfico casi no llegó. Había carros, motos, que iban de aquí para allá hasta crear un tráfico horrible.Me detengo delante de la entrada de la compañía, suspiró antes de entrar. Veo todo a mi alrededor en busca del ascensor y lo visualizó en frente de mi. Estúpidos nervios. Estoy nerviosa, no sé los niego, no tanto por el trabajo. Es por eso que hoy veré a mi hermana y a mi pequeña sobrina que no veo desde hace cinco años. Y eso me tiene jodida.Las puertas del ascensor se abren y entro sin fijarme cuantas personas hay. Miro mi reloj y relajó los hombros cuando se que no llego tarde, me faltan cinco minutos, en general son las siete y veinticinco. Marco mi piso y me doy la oportunidad de revisar mi celular. Escucho susurros y risitas, observó a mí alrededor, veo a cuatro mujeres su
—Hola pequeña —saludo ganándome su atención. Una sonrisa se extiende por su rostro y beso su frente —¿Dime, qué haces?— le sonrió a mi sobrina.—Estoy dibujando —hace una mueca— usted y yo... mire — Dice tímidamente.Agarró el dibujo y mis ojos se aguan, no puedo llorar, no puedo hacerlo. Me juré nunca más derramar una sola lágrima y eso haré. El dibujo es hermoso. Una casa entre montañas, rodeada de flores, de distintos colores, un gran lago que refleja el sol, pero sólo algo más llamó mi atención, un árbol. Un árbol donde cuelgan dos columpios, uno grande y el otro es más pequeño, en el más pequeño está ella y en el más grande estoy yo.Las nubes, el sol y los árboles se reflejan en el lago mientras la casa detrás de nosotras da un poco de sombra a las flores.Aún me sorprende lo perfectamente dibujado que está, es increíble, pareciera que no lo hubiese hecho ella. La miro y ella me mira esperando una respuesta.—Es hermoso — la abrazó y la aprieto contra mi, por un segundo me hizo
Los días fueron pasando de una manera muy rápida, cargados de trabajó, la misma rutina todo los días, del trabajo al departamento, del departamento a la casa de sandra. Dos semanas exactamente han pasado desde entonces, llevo dos semanas trabajando en la "Arquitectura Allamand". Estas semanas han sido algo como decirlo... Las semanas más incómodas de mi vida. Una de las semanas más rápidas de mi vida.Desde hace unos días Matthew ha empezado a dejar la puerta de su oficina abierta y sólo me observa, me hace trabajar delante de él y a veces suele traer comida para ambos. Es súper incómodo estar todo él día bajó su atenta mirada, observa cada movimiento qué hago, es cómo si buscará algo. Pero sea lo que sea que busca no está en mí. Y me dirán hipócrita... pero a pesar de que es incomodo algo dentro de mí, me alegra de tener su atención. Jamás en mí vida me ha gustado ser el centro de atención, es algo que a la mayoría de las chicas les encanta, les encanta que las deseen, que las mir