Todos estabamos en la sala de espera, Sebastián caminaba de un lado a otro. Estaba desesperado, razones tenía, el embarazo de Isabel es muy peligroso por lo que sus ovarios no se desarrollaron por completo.
Todos estábamos angustiados, me siento mareada y las ganas de vomitar son horribles. Con los tacones en la mano salgo corriendo al baño más cercano y doy gracias a Dios que esta desocupado, me encierro en el y vacío mi estómago. Vacío todo el contenido de mi estómago dejándolo sin nada y a