Un año después:
Todos esperaban por mis palabras. Había pedido a todos que vinieran, porque quería decírselo en persona antes de hacerlo.
—Me iré— trago saliva— Me iré del país.
Todos me miran como si estuviera loca. Pensarían que es una broma o un juego, pero no lo era. Necesitaba irme y dejar de estar aquí. Su ausencia estaba presente en todos lados.
—¿Estas loca liz?—pregunta Sebastián.
—No Sebas, me iré por un tiempo.
—¿Cuanto tiempo?— pregunta mamá.
—No lo sé mama, unos meses, no lo sé,