Época actual.
Narrador omnisciente
Cristian no podía moverse.
El nombre se le escapó como un ruego, una plegaria ahogada que llevaba una década enterrada en la garganta.
—Lisa…
Sus hijos —sus hijos— lo miraban con los ojos abiertos, como si escuchar ese nombre les confirmara algo que no sabían poner en palabras.
Mateo dio un paso adelante.
—Usted… —la voz se le quebró—. Usted la conoce.
Un temblor recorrió el cuerpo de Cristian.
Su lobo se agitó adentro, respirando como si a