29. Todo por ti
Mientras Nicola llegaba, me cole a la habitación de Gaia. Estaba sentada en el centro de la habitación con su teléfono en la mano. Odiaba que tuviera ese maldito aparato, pero nos ayudaba a comunicarnos cuando yo me encontraba en la otra punta del continente.
–Nicolás vendrá por nosotras. –Le dije, sentándome a su lado.
La falda hizo un bulto a mi alrededor. La aplane con las manos.
–¿El abuelo se enojó?
Asentí con la cabeza. No pensaba ocultarle lo evidente, mi padre se enojaba por todo lo