Aprill
Los dedos se me detuvieron temblorosos y lo primero que hice fue mirarlo a él. Me devolvió la mirada con tanto amor que el nudo que ya tenía en la garganta se intensifico, haciéndome apretar los dedos de los pies.
Me levante y me acerque a él, incapaz de un segundo más sin abrazarlo.
—Hay que cerrar ciclos. –Murmuro sobre mi mejilla.
Y así era... tenía el libro de Reaven en mis manos, Nielas y yo como coautores, aunque yo no había hecho mucho. No había tenido un regalo tan precioso co