Capítulo 12:

Caminé con pasos lentos hasta la improvisada tienda que Jed había montado. Se veía hermosa, completamente iluminada por los pequeños focos de color ambarino.

La emoción que sentía era demasiada para mi pobre alma. Nunca nadie me había preparado algo así, y justo Jed lo había hecho. Era como estar en un sueño; como si flotara.

— Esto es hermoso— repetí, mirando con fascinación las árboles al fondo del patio.

— Sabía que te gustaría— dijo Jed a mi espalda.

Me giré para m

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