El aire estaba impregnado de risas, luces cálidas y el leve retumbar de la música que hacía vibrar el suelo bajo sus pies. La fiesta había alcanzado su punto más alto: las personas danzaban, los tragos circulaban y la noche prometía no terminar pronto. Pero para ella, todo se resumía a ese rincón de la sala, donde Damián estaba junto a ella, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo irradiar suavemente a través de su ropa.
—¿Te estás divirtiendo? —preguntó él, con esa sonrisa que mezclab