La música seguía latiendo dentro del pecho de la protagonista como si marcara el ritmo de su respiración. Aunque había gente a su alrededor, aunque las luces cambiaban de color y las risas llenaban el aire, todo se desvanecía cada vez que sus ojos se cruzaban con los de Damián.
Estaban cerca. Demasiado cerca.
Él no la tocaba aún, pero la forma en la que la miraba, en la que inclinaba levemente el cuerpo hacia ella cuando hablaba, en la que sonreía como si sólo ella existiera... era más íntimo q