La noche ya había caído por completo cuando Alina y Damián regresaron del balcón al salón principal. La atmósfera en la fiesta se sentía más suelta, más atrevida… y más cargada. Las risas se habían vuelto más ruidosas, las miradas más atrevidas, y el aire… más denso.
Zoe fue la primera en interceptarlos.
—¡Alina! —dijo con una sonrisa tan forzada como sus pestañas postizas—. Ven, estamos por jugar a algo divertido. Como en los viejos tiempos… ¿no?
—No los recuerdo —respondió Alina con amabilida