Así que es por eso, vaya, debí haberlo imaginado. Debería dárselo, ¿no? Como él dijo, eso no me pertenece y no estoy segura de querer saber qué es lo que hay en el interior. Pero debió pedírmelo de otra manera, no venir a mi casa, meterse sin permiso y pegarme un susto de muerte. No, que se joda el cabrón. Él me ha hecho mucho daño, emocionalmente él me tumbó por mucho tiempo, ahora es mi turno.
—No me llevé nada —mi voz es veneno—. No tengo un carajo. Entras a mi casa, me inmovilizas, me pegas