CAPÍTULO 85.
Capítulo 85
A primera hora, Miguel se encontraba de pie, aunque le costara respirar. Estaba desesperado por salir. Necesitaba ver a Sofía.
—Señor, por el amor de Dios, siéntese —suplicó Guzmán, extendiendo las manos como si esperara que Miguel se desplomara en cualquier momento—. Los médicos han sido claros. El hematoma drenado aún está reciente. Si se cae ahora, no habrá segundas oportunidades.
—¡Me importa un carajo el hematoma, Guzmán! —gruñó Miguel, aunque tuvo que sostenerse de la barandil