CAPÍTULO 84.
Capítulo 84
En cuanto la puerta del apartamento de Anna se cerró tras los pasos de Guzmán, el aire pareció volverse pesado, casi irrespirable. Sofía se quedó de pie en medio de la sala, con la mirada fija en el espacio vacío donde hacía un momento estaba el asistente de Miguel.
El silencio, que antes le había parecido un refugio, ahora se sentía como una trampa.
—Soy una idiota —susurró, y sus manos empezaron a temblar de nuevo.
Anna, que había estado observándola con el corazón en un puño, se