CAPÍTULO 47.
Capítulo 47
En los días siguientes, el dolor no era algo nuevo para Sofía, pero esto era diferente. No era el dolor punzante de una mentira o el frío de una traición; era un desgarro físico que parecía querer partirla en dos.
En el ala privada de la Clínica Santa María, las luces eran tenues, pero el ambiente estaba cargado de una urgencia eléctrica.
—Respira, Sofía. Falta poco —la voz de Miguel sonaba extrañamente tranquila al lado de su oído, aunque su mano, la que ella apretaba con una fuerz