CAPÍTULO 48.
Capítulo 48
La luz del alba entraba por los ventanales de la habitación de Sarah. Haciendo que el lugar se sintiera más cómodo y acogedor. El silencio, que antes era una losa pesada entre Miguel y Sofía, ahora se veía interrumpido por los pequeños ruidos de Gael: un suspiro, un hipo suave, el llanto.
Sofía estaba sentada en el borde de la cama, observando a su hijo dormir en la cuna. Se sentía agotada, pero había una paz nueva en su rostro. Escuchó el sonido de la puerta del baño abrirse y vio