CAPÍTULO 22.
Capítulo 22
La lluvia golpeaba los ventanales de la mansión con una insistencia rítmica, como si el cielo intentara lavar la suciedad de un escándalo que no paraba de crecer. Dentro, Sofía permanecía en oscuridad de su habitación, recostada en el diván frente a la ventana, con una mano sobre su vientre y la otra cubriendo sus ojos, intentando detener la tormenta de imágenes que giraba en su mente.
El estrés de las últimas horas no era solo una presión en el pecho; era un cincel golpeando el mur