CAPÍTULO 23.
Capítulo 23
La luz del sol luchaba por filtrarse a través de las cortinas de de la mansión Ríos, pero Miguel prefería la penumbra. Para él, la oscuridad era más fácil de controlar. Sofía, sentada en la mesa del rincón, observaba cómo dos hombres uniformados terminaban de instalar una estación de trabajo de última generación frente a su cama.
Miguel no solo había trasladado su oficina a la mansión; había trasladado su imperio.
—No es necesario que hagas esto, Miguel —dijo Sofía, su voz arrastran