CAPÍTULO 122.
Capítulo 122
El sol de la mañana se filtraba por los ventanales de la sala del tribunal. El ambiente dentro de la sala estaba cargado de electricidad. Miguel, sentado en la primera fila detrás de la mesa de la fiscalía, ajustó su corbata, sintiendo cómo el corazón le golpeaba contra las costillas.
A su lado, Sofía le tomó la mano. No dijo nada, pero la presión de sus dedos era un ancla que lo mantenía en la realidad, evitando que sus pensamientos se perdieran en la oscuridad de los archivos qu