Capítulo 59

Al día siguiente por la noche.

Esteban se mordió el labio con desesperación, ante la renuencia de Ximena.

—¡No puedo hacer eso! Él y yo ya estamos divorciados, no tengo porque hablarle o pedirle ayuda. Además...

Ella se mostró indecisa mientras lo miraba. Por lo que al darse cuenta Esteban sintió una punzada terrible de culpa y dolor. La abrazó y con pesar le hablo cariñosamente.

—Lo siento si te presioné. Pero de verdad, más que cualquier cosa lo único que me interesa es tu seguridad.
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