Todos comenzaron a moverse de inmediato. Ximena y Carlos ayudaron a Griselda, mientras Esteban se encargó de todos los papeles. Carlos condujo al aeropuerto, pero Andrés le pidió que se detuviera en cuanto dos autos comenzaron a alcanzarlos.
—Carlos… Sé paciente y no seas impulsivo. Esteban, toma el volante; si algo nos pasa, llévatelas de aquí.
Mamá… Haré todo lo que esté en mis manos para que vivamos lejos de ellos, ¿De acuerdo?
Griselda con lágrimas que se negaban a caer, asintió, M