—Entendido señor, no se preocupe yo la cuidaré.
Mientras apretaba los dientes, Lucas sonrió maliciosamente.
—Así que lo que querías no era un yerno, sino un sirviente.
—¡Lucas!
Gritó Ximena molesta.
Esteban sin perder la sonrisa y soportando el dolor en su brazo lastimado respondió.
—No me importa ser lo que sea por ella. Ya sea un sirviente, chofer o guardaespaldas. Lo haré con gusto.
Sergei asintió muy conforme y caminó hacia la salida.
Antes de salir, Lucas le dio una última m