Sorprendida miró el teléfono unos segundos.
—¡Oye! Hace tanto que no nos vemos, ¿Y me tratas como aire?
Reprochó Esteban mientras entrecerraba los ojos. Ximena por fin reaccionó y le cedió el paso a su apartamento.
—¡Hay perdón! Jejeje me sorprendió la verdad. ¿Cómo supiste en dónde estaba?
Esteban sonrió tristemente y se sentó en la sala.
—¿Recuerdas el día de mi graduación?
Ximena se avergonzó un momento, para ese momento ellos tenían una relación muy ambigua, debido a las exigenci