Al día siguiente, todos con una expresión abatida prácticamente se suspiraron entre sí al verse.
Griselda que siempre se levantaba temprano, ya estaba preparando el desayuno. Andrés salió de la habitación de Ximena por tercera vez, pero ella se había negado a moverse, casi se sentía en los días de escuela en los que prácticamente tenía que sacarla de la cama a rastras. Pero por esa ocasión estaba exenta de ello.
—Nos iremos en dos días, si tienen algo que hacer háganlo en ese tiempo.
Dijo