Capítulo 93. Montaña rusa de emociones.
Catalina no sabía exactamente qué hacer o decir en ese momento. Las palabras se le atascaban en la garganta, inútiles ante la magnitud de lo que estaba presenciando.
No podía imaginar, ni por un instante, la montaña rusa de emociones que Francesco y su familia debían estar experimentando.
Ver a un hombre idéntico a Giovanni, a quien habían llorado y despedido, a quien creían muerto y sepultado por la brutalidad de la mafia, de pie y respirando, era algo que trascendía la lógica y la comprensión