Capítulo 52. Una sorpresa que no esperaba.
El aire se cargó de una tensión repentina y cortante.
—Mi tío... —comenzó a decir Catalina con voz vacilante—, es... Tobías Praga...
Se hizo un silencio denso entre ellos.
—Mi tío, mi tío... —repitió, ahora con un matiz de nerviosa expectación, mientras pronunciaba las palabras.
—Tobías Praga... —declaró finalmente, como si liberara algo frágil al espacio.
«Tobías Praga...» resonó casi como un suspiro de sus labios.
Francesco permaneció completamente inmóvil, como petrificado ante aquella impac