Capítulo 126. Amarga verdad.
—¡No puedo hacer nada, papá! No cuando no puedo firmar ningún documento porque, legalmente, sigo llevando solo el apellido de mi madre. ¡No soy un Vannucci! —se quejó Marco, con frustración evidente en su voz, frente a Ricardo.
Ricardo suspiró, intentando mantener la calma.
—Cambiarte el apellido será todo un proceso, Giovanni... Te lo propuse muchas veces en el pasado y, aun así, siempre te negaste. Ahora lo más sensato es esperar a que ese trámite termine. Además, no entiendo tu prisa. Estás