ALIANA
Se movió a mi lado mucho después de la medianoche. Ambos estamos en el dormitorio. No recuerdo cómo terminamos aquí usando pijamas idénticos. Me parecería divertido si la situación no fuera tan seria, pero como he decidido quedarme con él durante este periodo a pesar del dolor en mis muslos, seré lo que él necesite en este momento para recuperarse.
Levantó la cabeza de mi hombro; su mirada estaba nublada y su respiración seguía siendo irregular, abrumada por el dolor.
—Aliana... —Su voz