El recorrido con Liam en su auto fue en completo silencio, pero no podía hablar de lo que me estaba pasando; no tenía la fuerza necesaria para decir en voz alta que la vida que creí tener no fue real; que la madre que amé y que he extrañado cada segundo, en realidad no es mi madre.
Estaba tan confundida que no quería ni siquiera pensar. Hablar con Martina quizás era una locura, pero ya no quería más secretos en mi vida; y ella era la única que podía darme las respuestas que buscaba.
Llegamos a