Una semana después de la salida de James Hong de Master Games, él y Marissa fueron citados en el bufete de abogados G & G, donde se reunirían para acordar los puntos relacionados con el divorcio.
Ya sea por estrategia o azares del destino, los vehículos de ambos esposos se detuvieron al mismo tiempo y, por consiguiente, se encontraron cara a cara.
—Buenos días, esposa mía —recalcó James con desprecio.
Marissa mantuvo su expresión estoica y señaló con seriedad.
—Buen día, señor Hong.
—¿Qué?