Sintiéndose abrumado con todo lo que había pasado con Claire, Leo salió de la clínica sin dirigirse a nadie. Cuando se dio cuenta de que había llegado al jardín, suspiró pesadamente y después tomó asiento cerca de la fuente para tomar un poco de aire.
«¿Por qué me pasan estas cosas a mí? Aunque intente alejarme de la desgracia, esta siempre me alcanza. ¿Acaso jamás podré librarme de los problemas? ¿Ahora qué haré?», meditó afligido.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su te