Leo se estremeció ante este cuestionamiento. Desde el día en que Mike le envió la fotografía de su hija recién nacida, no hubo un momento en que no dejara de lamentarse por haberle heredado sus genes malditos.
Al ver que su amigo estaba consternado, Mike volvió a hablar.
—Amigo, ¿qué sucede? ¿Acaso no te gustaría conocer a Maggie?
Este señalamiento hizo que Leo volviera en sí y respondiera un tanto aturdido.
—Realmente tengo miedo. No estoy seguro de que sea lo correcto.
—¿Qué dices? Maggie