conteniéndose.
Daría.
Mis sentidos se habían agudizado más de lo que esperaba, y el más mínimo sonido lo podía escuchar.
Era realmente abrumador, sentir que podía volverme loca en cualquier momento, debía alejarme un poco, pues estar rodeada de tantas personas no me ayudaba mucho. Caminé hacia el jardín para tomar un poco de aire, por suerte nadie lo notó.
—Ama —me habló Dionisio por el enlace.
—¿Dionisio? —dije sin creer, pues se suponía que estaba a kilómetros de distancia.
—Si ama, soy yo —respondió—. P