Celebración.
Atenas.
Volvimos al lugar donde había tenido mi ceremonia de transformación. Dionisio volvió a aparecer, mis padres y los demás se pararon en frente de mí para protegerme.
—No deben preocuparse, Dionisio es mi amigo—dije caminando hacia él.
—¿De dónde lo conoces? —preguntó el alfa Óscar.
—Soy su leal sirviente y la hemos estado esperando por siglo—; justo en ese momento varios aparecieron.
Todos hicieron una reverencia para mí, era extraño, pero los sentía que tenían años de conocerlos, aun sin